Las lombrices son hermafroditas, es decir, están dotadas de órganos sexuales masculinos y femeninos, pero son incapaces de autofecundarse, y se reproducen recíprocamente por fecundación cruzada.

Durante el apareamiento se intercambian espermatozoides que no fecundan inmediatamente a los óvulos. Luego de producirse la fecundación, depositan en el lugar donde se alimentan 3 cápsulas de paredes resistentes (llamadas cocones) conteniendo cada una de 3 a 10 lombrices pequeñas.

Estas lombrices, que son iguales a las adultas pero de color blanco y más pequeñas, están sometidas a peligros que pueden ser mortales para su delicada contextura como: falta de comida, presencia de algún producto tóxico, enemigos naturales etc. haciendo que disminuya apreciablemente el número inicial, llegando aproximadamente un 50% al estado adulto. Por ello, como ya señalamos anteriormente, es evidencia de un excelente manejo en la cría de estos animales si en la práctica puede decirse que se han logrado unos 1500 individuos de cada lombriz adulta por año.