Mucho se ha escrito sobre las lombrices, su comportamiento y sus posibles aplicaciones. Muchas páginas cuentan anécdotas en torno a las lombrices, entre las cuales, por ejemplo, se cita el edicto de un Faraón del Antiguo Egipto prohibiendo exportarlas del país bajo pena de muerte. La fertilidad del valle del Nilo, en efecto, se atribuía en gran parte a la laboriosa tarea de las lombrices.

De todos los investigadores que trataron la materia, el más famoso es, sin duda, Darwin. En tiempos más recientes, hacia 1947, el primer gran criador de lombrices ha sido, al parecer, Hugh Carter, primo del ex-presidente de EE UU.

Otro gran criador es Ronald Caddie señor, presidente de la sociedad más importante de todas las que se dedican a la cría y comercialización de lombrices.

A ambos y a otros pioneros en este mismo campo, les corresponde el mérito de haber aplicado técnicas modernas de cultivo y, sobre todo, el de haber visto en este animal una valiosa ayuda para la recuperación de los materiales de desecho a escala familiar o urbana.