Como la formación del compost es microbiana, ésta requiere calor, humedad, oxígeno, carbono y nitrógeno. El exceso o la falta de alguno de estos componentes pueden llevarnos al fracaso de nuestro compost. Si no hay elevación de temperatura esto puede deberse a un exceso o defecto de la humedad, pudiéndose corregir por el humedecimiento o secado de la pila.

La baja aireación perceptible por el olor a ácido sulfídrico, metano o sulfuro de carbonilo, se resuelve mezclando bien la pila.

Si la relación C/N es alta como ocurre cuando se agregan grandes cantidades de aserrín o viruta al compost, se resuelve agregando materiales nitrogenados como pastos verdes o estiércoles, mientras que si la relación es baja sintiéndose olor a amoníaco, se resuelve agregando materia carbonada.

Resumiendo, las tareas a llevar a cabo según el diagnóstico a que lleguemos es:

  • Una masa demasiado húmeda, con charcos: horquillar y agregar material seco (fardo) que absorba el exceso de agua. Con una relación C/N alta se puede agregar un fertilizante que contenga nitrato de amonio o urea, no más de 20 Kg. por m3 de pila.
  • Fuerte olor a amoníaco: debe subirse la relación C/N con paja o regar o ambos. Con pH muy bajo agregar 1 kg de CO3 (carbonato de calcio) o SO4Ca (yeso) por cada m2 de pila.
  • Presencia de hormigueros o animales indeseables: remover las pilas para destruir los hormigueros, sebos, riego abundante. Cobertura de polietileno como prevención.
  • Olor a putrefacción, moscas y larvas: remover la pila, airearla, se puede agregar cama de pollo para volver a elevar la temperatura.